Primera parte, Johann y Bridgitte
hay dos maneras de ver la vida, una de ellas es vivir el presente pensando en el futuro, y otra es la que viven cientos de miles de sudafricanos en los suburbios de Johannesburgo.Toda ciudad del mundo importante siempre tiene su zona mas conflictiva y abandonada, cada gobierno actual de una manera u otra para el bien del pueblo, pero a veces la diferencia hace que todos los casos no sean iguales.
Al llegar aquí a la ciudad me encontré dos ciudades en una, la diferencia era asombrosa y preocupante.
Mis dos primeras semanas estuve con una pareja que me abrió el camino a entender que la Sudafrica del apartheid no ha desaparecido por completo y hemos pasado de la diferencia de razas a la diferencia de clases.
Johann y Bridgitte tienen cuatro hijos, llevan en los campos de refugiados mas de doce años, su situación financiera les llevo al fracaso de tener que dar su casa para poder seguir manteniéndose en una ciudad donde la delincuencia extrema era y es bastante alta.
Tener que mantener a cuatro hijos en campos de refugiados no es fácil, saben que dependen de las ayudas de los gobiernos centrales y de ayuda humanitaria y todo se acaba mas pronto que tarde.
Me quedo con el detalle del abastecimiento de agua y de las horas puntas en las que deben utilizarlas, creanse el detalle que si en una ciudad de diez mil personas tengan solo dos horas para poder utilizar un bien natural de la tierra como el agua, sorprende e indigna.
Estos campos de refugiados situados en el norte de Johanesburgo se montaron en la época de apartheid para ayudar a miles de sudafricanos en situaciones extremas de violencia de un país que sufría una diferencia de razas que provocaba un país en continuo descalabro, a día de hoy hay gente de diferentes razas separadas de un mundo virtual atravesando las vallas en las que mantienen a gente sin ningún bien para poder seguir soñando en que puedan atravesar las puertas para poder ir a la ciudad de igoli (lugar de oro).
Ellos siempre agradecen la ayuda humanitaria para que sus hijos puedan estudiar y formarse para que el día de mañana puedan tener una casa con sus cuatro paredes y volver a sonreír con la cabeza alta y mirando al futuro.
TODO CAMINO TIENE TRABAS
TODO AVANCE, PROGRESO
Laura Garcia
No hay comentarios:
Publicar un comentario